Anoche 2 de Junio de 2009 una mujer de especial dulzura exclamó mirándome a los ojos: “Mauricio, pero yo no veo que seas una persona tan complicada”. Me hizo sentir bien su apreciación pero también me hizo analizar quién soy en realidad.
Sí, soy muy complicado, y todos lo dicen, todos bromean al respecto. No puedo dar explicaciones que justifiquen mi actitud ante la vida, pero si puedo aclarar que soy abierto, plano, transparente. Que en mí la gente puede confiar, que jamás voy a dejar de ser leal. Que no tengo colores grises, que soy de blancos o negros, no de aguas tíbias.
Que digo las cosas en la cara y no me ando con rodeos malintencionados, que mantengo mi cabeza alta porque he descubierto que nadie es más que nadie. Aunque ninguno seamos moneda de oro para caer bien en todos lados. Que nos podemos dar derechos a elegir nuestras batallas. Que podemos enfrentarnos en guerras cuerpo a cuerpo y concentrarnos en salir triunfadores.
Que no está mal luchar por lo que se cree en contra de quien sea o lo que sea. Que por el contrario es de cobardes mantener el carácter dormido ante la vida y permitir que todo pase sin siquiera entender lo que significa vivir.
Que se deben pagar los precios exigidos por la vida para manter nuestra conciencia individual y tranquila. No importa si los precios son altos, a esta vida solos hemos llegado y de ella solos nos iremos, pero el poder de hacer de nuestra vida una buena vida está en nosotros mismos.
Tal vez mucho ha pasado en mi vida y los años me están endureciendo y ahora mi temeridad llega a puntos que molestan a muchos de los que me conocen. Pero recuerden algo, soy temerario, eso es cierto, pero no soy temeroso, esa es mi mayor realidad. Tal vez me estoy convirtiendo en un Grinch de la vida. Tal vez me estoy alienando, separándo de la sociedad.
Me encanta tener amigos y los que tengo aprender a conocerme pronto y la mayoría de ellos, a pesar de saber lo complicado que soy, prefieren mantenerme a su lado y de su lado. Porque soy confiable.
En mi puedes tener un amigo, un confidente. Pero también tendrás a alguien que te dirá de frente, estás actuando mal. No soy simple.
He sido hipócrita, como todos. Pero afortunadamente las lecciones que se me han dado me abrieron la oportunidad de conocer mejor la vida y a su gente.
Vivo tranquilo, nadie me persigue, nadie me señala, camino con la cabeza en alto todo el tiempo y de eso estoy muy orgulloso.
