Soy periodista por convicción, amor y vocación. Me gustan las historias profundas de personajes complejos y estados anímicos alienados. Me gusta la misión social que tienen las letras de un buen escritor. Me gusta ser ahora lo que soy y saber que siempre soñé con serlo y lo logré.
Tengo 34 años. Vivo solo, casi siempre camino las calles de Bogotá en perfecta y tranquila soledad. Mis pensamientos a veces me traen momentos de oscuridad pero siempre logro sonreir ante todo y ante cualquier cosa.
He trabajado en medios que me hacen sentir orgulloso de mi experiencia laboral. Pero confieso que me equivoqué al pensar que trabajar con empresas de prestigio era lograr la realización laboral. No, eso es una mentira. Trabajar con empresas prestigiosas sólo me ha traído dolores de cabeza. Están deshumanizadas, extraídas, alienadas del concepto respeto y humanidad.
Por eso ahora no busco trabajar para nadie. Ahora estoy buscando trabajar para mí. Y sé que no es fácil. Que muchos dirán “se va a estrellar” pero sólo espero que cuando todos se equivoquen al menos lo acepten.
Me mantengo libre de dogmas. Libre de credos. Libre de etiquetas excepto la de este grupo menor al que pertenezco por deseo, convicción y necesidad sexual.
Soy muy buen amigo pero soy muy criticón. Conmigo se puede pasar muy bien. Me divierto con cosas sencillas. Pero también me gustan las cosas complicadas.
Si, este soy yo. Soñador… Juan Carlos, uno de mis mejores amigos me dice que me quiere a pesar de que soy un soñador que no conoce la practicidad y realidad de la vida. Reprocha mi desiciones y mi temeridad. Pero ha aprendido a ver en mi a alguien que lucha por la verdad.
Este soy yo. Un flacucho que no despierta mayores miedos. Que se puede desbordar como una tempestad. Que le teme a la oscuridad y que no vive del qué dirán. Después contaré más.

Si se me permite agregar: también un esgrimista de las letras que sueña escribiendo y escribe soñando. Un alma limpia, muy limpia, a pesar del lodo. Una sonrisa sanadora. Un gran, gran amigo, a pesar de las distancias. Un buen ser humano en quien se puede confiar. Su complejidad es realmente muy sencilla. Una persona entrañable.
Por: Hernán Darío Cadena el 16 Junio 2009
a las 5:22 PM
Hernán.. te confieso que estas palabras llenas de adjetivos sanadores, me llegan en un momento en el que las estoy necesitando. Muchas gracias. Considero que me he encargado de aislar mi vida por temor al riesgo de las heridas. Pero dame tiempo. Ya estoy regresando. Dame tiempo que tímidamente te buscaré.
Muchas gracias por absolutamente todo. TODO.
Un abrazo y saludos a tu dulce esposa
Por: Mauricio Villamil Betancourt el 16 Junio 2009
a las 5:49 PM